El Enemigo Interior

The Economist, el reputado periódico financiero, ofrecía originalmente dos opciones de suscripción: una “sólo internet” por $56, y una “internet + impreso” por $125. La mayoría de la gente elegía la primera opción, aunque la segunda beneficiaba más al rotativo. Entonces los astutos directivos introdujeron una alternativa bastante mala: “sólo impreso” por $125. Obviamente nadie escogió, pero sucedió algo más: ahora la mayoría de la gente prefería “internet + impreso” a $125. Y por arte de magia los ingresos de la publicación prácticamente se duplicaron de la noche a la mañana.

Uno esperaría que los lectores del Economist se contasen en un grupo intelectualmente superior a los del Sun y el resto de la prensa amarilla; que fuesen miembros del club que toma decisiones racionales que maximizan su función de utilidad para orgullo de los economistas neoclásicos. Pero, por desgracia, los seres humanos no somos así: lejos de conocer el valor absoluto de las cosas nos guiamos por comparaciones, optimizaciones locales, y la posibilidad de conseguir algo ¡GRATIS! nos atrae como un cebo de queso a un ratón, con similares consecuencias para nuestro bolsillo.

Nuestras decisiones son imperfectas, basadas en pulsiones innatas, percepciones sobre información limitada, hábitos heredados, recetas que funcionaron en otros contextos, mucha emotividad y una pizca de razón para sazonar el amargo gusto del estofado. El trading no es diferente: la gran presión a la que los movimientos de los mercados someten a nuestra psicología amplifica esos problemas. Conviene hablar de los principales sesgos a los que todo trader debe enfrentarse a fin de evitar, o por lo menos aliviar, su pernicioso efecto.

El Sesgo del Acierto

La mayoría de inversores tienen un deseo muy fuerte por ganar en cada operación que realizan, por acertar. “Esta estrategia nunca falla” y “este indicador siempre funciona” son frases que rutinariamente escucho en los eventos que organizamos en Ágora Asesores Financieros hasta el punto que cuesta mantener la compostura.

La proposición en sí misma ya es absurda: no existe el sistema infalible, todos dependen de contextos específicos y sufren tanto pérdidas aisladas como rachas negativas. Lo más importante es que efectivamente se puede ganar dinero con un sistema que pierde 9 de cada 10 veces. No se lo recomiendo, pero sólo basta con que en cada fallo perdamos mucho menos de lo que ganamos en una sola vez. De hecho en nuestro fondo de emprendimiento Inveready First Capital eso no es una teoría sino las reglas del juego: una o dos compañías te enriquecen a pesar del fallo miserable de las otras quince.

Sin irse a esos extremos, un buen trader puede sin problemas ganar dinero en menos de la mitad de sus operaciones. Pero por encima de todo, incluso más que ganar dinero, la gente quiere tener razón. Es fácil ver cómo este sesgo emerge de nuestro pasado más ancestral, en el que los errores se pagaban caro: tome usted el sendero erróneo, cómase la planta equivocada o pierda la confianza del líder tribal, y su legado bien puede acabar ahí.

Pero eso resulta de poca ayuda en el mundo moderno, con ecuaciones coste-beneficio bien diferentes. En lugar de obsesionarse con la supuesta infalibilidad de sus entradas, lo que debe interesarle es la esperanza matemática de su sistema. De alguna manera los individuos terminan tan fascinados por las señales de entrada que las perciben como sinónimo de un sistema de trading completo, lo cual es absolutamente erróneo.

El Sesgo de la Selección

Relacionado con lo anterior, la gente tiene una fuerte tendencia a sobrevalorar aquellos sistemas en los que pueden ejercer una selección discrecional. Hagamos un experimento rápido: ¿Prefiere usted una apuesta en la que puede elegir los números? Claramente sí; es por ello que las loterías y quinielas operan a nivel nacional mientras que las rifas se reservan para la verbena mayor del pueblo o la fiesta de fin de curso.

La sensación de control es muy importante. Por eso nos enamoramos de las entradas, porque en ese punto experimentamos una sensación de control sobre el mercado, de beatífica comunión entre nuestras expectativas y la realidad objetiva. Por desgracia a partir de ese punto el mercado va a hacer lo que le dé la gana, no necesariamente lo que usted espera, y el único control que va a conservar es el de la salida, digna o por piernas.

¿Estoy sugiriendo que los mercados financieros son aleatorios? Lo importante es que incluso si los mercados fueran aleatorios podría ganar dinero con una buena gestión de de sus posiciones. Claro que si no estuviese convencido de que, a través de la experiencia y el análisis riguroso, es posible hacer una mejor quiniela financiera me dedicaría a otra profesión. Pero tenga en cuenta que encontrar regularidades consistentes no es fácil.

132 bien puede ser una secuencia aleatoria. Pero 111 también puede serlo. O 123. O ninguna de ellas. Cuanto más larga es la secuencia más improbable que un patrón sea aleatorio, aunque también es más posible caer presa de falsas correlaciones. Por ello es muy importante realizar una impecable labor contrastando nuestras hipótesis con la realidad para asegurarnos de que nuestra selección discrecional aporta verdadero valor a nuestro bolsillo más allá de la tranquilidad, temporal e ilusoria, que proporciona a nuestra mente.

Otro aspecto notable de esta tendencia es la reticencia instintiva de mucho inversores al trading algorítmico. ¿En qué dista un sistema creado por usted que elige automáticamente los números a elegirlos manualmente? Si la diferencia es que tal vez usted no los elegiría, se está engañando y no tiene un sistema: ha caído presa del Sesgo de la Selección y muy probablemente se está haciendo trampas al solitario.

enemigo_1

El Sesgo de Confirmación

Los habitantes del mundo moderno vivimos en un entorno mucho más pacífico que el de nuestros ancestros, pero indudablemente mucho más complicado. En este mundo complejo e interconectado la información disponible ha crecido de forma exponencial. Con diferentes niveles de gravedad, todos sufrimos una tremenda sobrecarga informativa: prensa, radio, televisión, internet, familia, amigos… tenemos a nuestro alcance muchos más datos de los que podemos procesar en nuestros cerebros.

Con ello tendemos a ser víctimas de la disonancia cognitiva: nos fijamos selectivamente en los eventos que confirma nuestra visión del mundo, e ignoramos todo lo demás. En finanzas, una vez tenemos un concepto de trading en mente nos dedicamos de forma instantánea a buscar aquellos casos en los que se cumple y dejamos de reconocer, o incluso de percibir, las situaciones que contradicen nuestra hipótesis.

Sin embargo son precisamente esas ocasiones, las de refutar o falsear (como diría Popper) nuestras teorías las que nos pueden resultar más útiles. Por desgracia de nuevo lo que queremos es tener razón, de modo que buscaremos optimizar el sistema cada vez que nos falla un cabeza y hombros pensando en que podemos encontrar formas canónicas que nos garantizan el grial, y nos ponen en ventaja frente al común de los mortales.

Sin duda la neutralidad informativa es muy difícil para los seres humanos. Por encima de todo resulta muy importante hacer hincapié en unas métricas objetivas de aceptación o refutación, de éxito o fracaso establecidas ex-ante, para poder contrastar nuestras ideas previamente a que “tener razón” nos salga demasiado caro.

El Sesgo de la Comprensión

Los medios de comunicación rápidamente cuentan con una explicación para los eventos financieros del momento. ¿Cae el precio del petróleo? Obvio resultado de conflictos internos en la OPEP. ¿Sube el dólar respecto al euro y el yen? Las mejores condiciones económicas en los Estados Unidos frente a Europa y Japón lo justifican. ¿Se desploma el SSEC? Un claro voto de castigo de los inversores internacionales frente a la falta de transparencia en los informes del Banco Popular de China.

Siempre hay una explicación. A veces incluso varias, aunque el pudor tienda a imponer un consenso rápido en la opinión pública. Pero cabe preguntarse: ¿Es esa la verdadera causa detrás de los eventos? Probablemente no, o como mucho sea sólo un hilo de un telar mucho más complejo que se nos escapa. Predecir el pasado es la única ciencia exacta a la que nos podemos dedicar. Cultive un sano escepticismo con las explicaciones ex-post, sobre todo aquellas cuya simpleza las hace muy seductoras, y sea aún más cuidadoso con la necesidad que tenemos todos los seres humanos por entender.

Estamos de acuerdo en que la comprensión es un noble objetivo que subyace al progreso científico y nos resulta especialmente apetecible porque implica control. Chapeau si se consigue. Pero frecuentemente alcanzar ese Nirvana resulta demasiado difícil o excesivamente costoso para ser práctico, y en los mercados financieros debemos conformarnos con el nivel inferior: la presencia de unas relaciones con esperanza matemática positiva que podemos arbitrar para obtener un beneficio económico. No hay más. Abandone su ego. No hace falta tener razón.

Como aprendí en la universidad de Filosofía y Letras, parafraseando a Descartes: incluso si nos lamentamos porque no tenemos ni un duro ya somos mucho más ricos que aquellos que alardean con sus bolsillos llenos de monedas falsas. Al menos, nosotros sabemos que no sabemos nada.

enemigo_2

Controlar estos sesgos tan naturales, tan humanos, es una labor muy difícil, un proceso de aprendizaje que, por muy inteligente usted sea, va a durar toda la vida. Incluso el brillante Nassim Taleb tenía que forzarse a sí mismo para no ser víctima de la superstición y buscar los números de la quiniela financiera en correlaciones espurias con la plaza del parking, el número de mesa del restaurante, el teléfono del cliente que quiere salir del fondo porque estamos en pérdida máxima. Pero si realmente quiere triunfar en esto, tiene que descender con su sable de luz a la caverna de Dagobah y enfrentarse tal que Luke Skywalker con quien siempre será su peor enemigo: usted mismo.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s